viernes, 13 de marzo de 2009

LA VITAMINA SOLAR







LA VITAMINA SOLAR

La vitamina D
los hipopótamos
y el bronceado increíble de Galileo



S. Barrio Healey





“As long as you have not established a bond with the source, the sun, your love will be an inferior one, an animal love; but once you have this relationship with the sun it will begin to be more elevated an more and more impersonal. Then if you want to love a man or woman, do so, but if you want to be fully fulfilled, you must first go and look for love at its source. It is the cosmic, universal, impersonal love of the sun, therefore, which acts on and ennobles the other kind of love. Once you have found the source, you will never be able to love in the same way again; when you are with your husband or wife, blessings, currents and rays so beneficial and luminous will flow from you that you yourself will be astonished “
Mikhael Omram Aivanhov

Dícese que los hipopótamos se protegen del sol con barro y no con cremas. Inspirado por estos admirables animales, para hacerle sombra al sol este verano he cubierto mis hombros y mejillas con una fina capa de arcilla medicinal, el ungüento de la arcilla de hidralgirita (el chaco puneño). Lo que observé es que no sólo logra escudar el sol sino que además deja la piel fresca y libre de grasas sebáceas. Es decir que el fango es infiltrado por la radiación solar, el sol excita al barro para ofrecer una prodigiosa medicina, algo que ya los hipopótamos y lagartos deben conocer con desparpajo. La arcilla está compuesta en gran medida por silicatos de aluminio, una sustancia que al ingerirse o aplicarse en el cuerpo no tiene capacidad de ser absorbida, y al aplicarse tópicamente tiene la virtud de formar un escudo metálico, una calamina de aluminio que nos ampara del sol.

Antes de la era de los antibióticos, el único remedio que se conocía para la Tuberculosis eran los baños de sol. Los pacientes tísicos y famélicos, pálidos como los senos de una abadesa de claustro, eran expuestos a lo que figuraban como unas místicas vitaminas para la piel, tomaban reposo en lugares soleados y recuperaban la salud. En 1822 el médico Polaco Jędrzej Śniadecki descubrió la cura para el raquitismo con la luminiscencia del sol, dos años más tarde vio que el aceite de hígado de bacalao producía también excelentes resultados. Pero tuvo que pasar más de un siglo hasta el hallazgo de la vitamina D, cuando se enlazó el extravagante nexo entre inmunidad, los huesos, el sol y el hígado de un pez, el aceite pestífero de este último fue el tormento y angustia de generaciones de niños justificadamente asqueados.

Algo audaz e insólito de la vitamina D activada en el riñón, es que se comporta como un interruptor genético, enciende (activa) y apaga (desactiva) genes en el cuerpo. Como vemos nuestro código genético no es algo inmutable y rígido, sino más bien un sistema cambiante, y puede afinarse con la ayuda de la versatilidad fisiológica que propicia la vitamina D. La vitamina D tiene factores de transcripción del DNA, e induce la síntesis de proteínas que modifican la función celular. Se estima que son más de 3000 genes los regulados por la vitamina D, entre ellos los genes que regulan el metabolismo de calcio, y más de una docena de genes los responsables de nuestra inmunidad. Cada célula del cuerpo tiene su ADN, que es una biblioteca de información necesaria para poder enfrentar cualquier estimulo que afronte la célula, la llave maestra para ingresar a esta biblioteca genética es la vitamina D activada.

Con ciencia sabemos que el sol sintetiza la vitamina D, y ésta favorece la acción de células inmunitarias que son antibióticos naturales para diversas bacterias incluyendo las bacterias tuberculosas. Debido a que no necesitamos consumirla en alimentos la Vitamina D, estrictamente hablando no es vitamina, es una hormona, que secreta la piel, se activa en el hígado y riñón, se desplaza en la sangre. Toda madre sabe que las gripes más severas se curan con un día en la playa.

Quienes recorran este artículo serán invitados a recapacitar sobre las precipitadas conclusiones que hemos elaborado sobre el sol, la piel y los protectores solares. Los protectores solares, no son tan inocuos como muchos presumen. Todo lo que vayamos a untar sobre la piel debe ser tan sólo alimentos que podríamos también ingerir por la boca, ya que las lociones forman sedimentos que se trasladan a la sangre. Las cremas solares, tienen una larga lista de sustancias químicas cuestionables, entre ellas tenemos los parabenos y metilparabenos, unas sustancias insalubres con todo género de efectos secundarios, entre los cuales está presentar actividad carcinogénica. Si degustamos un cuarto de cucharadita de protector solar reconoceremos un escalofriante sabor y no dudaremos que es una solución no apta para consumo humano, para nuestra desgracia la piel no tiene papilas gustativas. La piel tiene sentido del tacto, pero no del gusto, le deleita el masaje de una crema pero no reconoce que en ese encanto epidérmico, tan efímero como los vapores de sus fragancias, en silencio se emponzoña la sangre.

¨Parabenos: sustancias bacteriostáticas y fungicidas utilizados en multitud de productos de belleza. Estas sustancias pueden imitar el comportamiento de los estrógenos y favorecer el crecimiento de tumores asociados a los niveles de éstos como es el caso del cáncer de mama. Lamentablemente los parabenos -en cualquiera de sus formas- se encuentran en más del 90% de los productos que permanecen en piel y en más del 70% de los que se enjuagan.¨

Sustancias presentes en los bloqueadores solares:
- Oxido de zinc
- Dióxido de titanio
Estos dos ingredientes son metales pesados que bloquean el sol, pero también hay preocupaciones sobre su impacto en el DNA, no debemos usar versiones micronizadas sobre la piel. Partículas, de titanio con un tamaño de 220 nm, pueden ingresar en las células, y al asociarse con la luz solar se agrava su efecto sobre la célula.


Sustancias presentes en los protectores solares:
Benzophenone-3 ( perturbador hormonal)
Homosalate (perturbador hormonal)
Otyl- methoxycinnamato ( perturbador hormonal)
Padmitato ( daña el ADN)
Parsol ( daña el ADN)
Parabenos y metilparabenos ( perturbadores hormonal)

Muchas mujeres en menopausia reciben tratamiento de restitución hormonal (TRH) por vía tópica, diariamente se frota la progesterona sobre diferentes partes de cuerpo. Se prefiere usar la piel y no la vía oral para así no transitar ni atosigar al hígado, pero el destino final es el mismo, la sangre. Dentro del mundo de los cosméticos, hay sustancias cuestionables que las mujeres engrasan sobre la piel, y varias actúan como perturbadores hormonales, en este grupo merece destacar a los Parabenos. La piel no es un órgano desligado del resto del cuerpo.

A partir de la década de los ochenta hemos soportado una esforzada campaña que alerta al público sobre la necesidad de protegerse del sol. Las ventas de protectores solares se han multiplicado, pero curiosamente la incidencia de melanomas parejamente también ha incrementado, aun cuando la capa de ozono es ahora más segura que hace 20 años. Para ponerlo en cifras, desde 1972 el uso de bloqueadores solares se multiplicó por un factor de 18, mientras que la incidencia de melanomas se ha triplicado.

Según la medicina china, el colon, el pulmón y la piel son órganos de eliminación, y los tres contienen tejidos que desprenden mucosidades. Específicamente la piel es considerada como un tercer pulmón, y como tal es un órgano de absorción y exhalación. La piel como tejido de desintoxicación, exuda acné, sudores, forúnculos, espinillas, lipomas y otras purulentas excrecencias. Entre las aplicaciones de la cura solar está escurrir y secar la flema de la piel.

Las cremas de protectores solares al igual que otras pomadas cosméticas de origen sintético, recubren los poros, ahogan la respiración natural de las células de la piel, absorben la humedad de la piel, después de lo cual lucirá como una piel consumida y reseca. Si se usa cremas humectantes con petroquímicos, o aceites vegetales refinados, estamos taponando las vías de eliminación del órgano, y la piel maltratada con estas aplicaciones aparecerá más seca y deshidratada, y así justificaremos un perpetuado uso de cremas hidratantes.

No sólo no se debe de ungir la piel con cremas densas sino que además debemos adoptar la costumbre del frotado cutáneo con esponjas exfoliantes que procuren poros abiertos, para lograr una piel limpia y oxigenada.

Ni el ministerio de Salud, ni Digesa, ni siquiera el FDA (Administración de Alimentos y Fármacos) norteamericano han examinado la seguridad de estos productos. La FDA americana tampoco tiene el poder para regular los cosméticos o protectores solares, su competencia son los fármacos y los alimentos. Durante 50 años el senado americano ha intentado extender su potestad para incluir los cosméticos, pero esto ha sido frenado reiteradamente por la industria de cosméticos. En Latinoamérica asumimos que estos productos han sido evaluados, pero no es el caso, tan sólo la industria que los produce los pone a prueba.

Aunque sólo fuera para cuidar la salud de los mares, los peces, los cangrejos, y los adorables muimui debiéramos despojarnos de estas lociones impuras y sin virtud. Son millones las botellas de protectores solares que se enjuagan en el mar a diario, y se estima que esto en parte podría explicar los daños neurológicos presentes en la fauna marina.

Las profecías de un mundo sin capa de ozono y nosotros calcinados bajo un sol implacable, son una extrema fantasía del desamparo que casi no guarda proporción con la realidad. Nuestra cultura nos enseña temer el sol, se nos condiciona a comprar cremas industriales, para cubrimos con encarecidas pomadas antisolares, cuando lo que deberíamos hacer realmente es aprender tanto a captar el sol como a cuidarnos con inteligencia de una excesiva exposición. Es curioso que mientras que unos se cuidan del sol, y otros le huyen despavoridos, no obstante nuestros ancestros del ande reverenciaban al Taita Inti, porque lo comprendieron como fuente suprema e inagotable de toda la vida en la tierra.

Más adelante en la historia, fue Galileo quien imaginó que si los crédulos ilusos volaran el cielo estaría cubierto y no podríamos ver al sol. Galileo, con los innegables honores que merece es el padre del Heliocentrismo. Fue un hombre muy piadoso, como lo demuestra la correspondencia con su hija, Sor María Celeste, una religiosa del convento de las hermanas clarisas, pero aun así no dejó que su visión telescópica del cosmos fuera obnubilada por hombres sin ciencia, y reconoció el lugar central que tiene el sol, no sólo en el espacio, sino en la vida del hombre sobre la tierra. Si observamos la tierra desde un punto elevado veremos que sólo es una esfera azul puesta en vida por la luz intangible de otro astro.

El concepto legendario de Prana muchos lo confunden con aire, oxígeno o energía eléctrica. Según los vedas el Prana proviene del sol (surya), es la fuerza vital que el sol le transmite al aire. A un yogui hindú se le preguntó qué es Dios, su respuesta desnuda detalla que es el espíritu que se aloja dentro del Prana. Los primeros astronautas que regresaron del espacio, se quejaron de una extrema fatiga, como si cayeran desplomados al piso, a su regreso llegaron lánguidos y consumidos. Se resolvió el problema entendiendo que el oxigeno no es suficiente para la vitalidad del hombre, el aire además debe estar ionizado y magnetizado, el sol juega un rol imprescindible en nuestra vitalidad.

Para completar el tema, no es sólo el aire quien debe contener al sol, también debe de estar en nuestros alimentos, de ahí la importancia del alimento vivo y fresco. El agua que bebemos también chispea, se limpia e ioniza con el sol. El mejor horno para preservar la integridad del alimento es el horno solar, algo ya practicado por los Esenios y los Incas.

Otro protector solar natural lo constituye el aceite de ajonjolí con unas gotas de aceite esencial de lavanda. Se dice que esta combinación nos da un factor de protección #15. El aceite de ajonjolí es considerado un aceite depurativo de la piel, y es el aceite usado en los masajes en la medicina ayurvédica. Tanto el aceite de ajonjolí como la arcilla de chaco tienen la virtud de escarbar y remover toxinas del cuerpo. Hay mujeres que se angustian por la estética que ofrece la arcilla, para otras mujeres no deja de ser sugerente estimular la memoria con las obscenas luchas sobre el fango, (mud fights), caminan con un tenue paño gris donde con comodidad se adivina el contorno del bikini.

Después de comer, el chancho se revuelca en el barro y luego se extiende bajo el sol. El sol le seca la flema de su digestión descompuesta, y el barro es una terapia que regula su temperatura, junto con el sol escurre las mucosidades y participa en el proceso de remover toxinas de su sangre.

Por el hecho de aplicarnos un protector solar no va a forjarse un pellejo de titanio, ni de resistencia ilimitada a los rayos ultravioleta. Más aún se sabe que la luz ultravioleta origina reacciones químicas con las cremas anti-solares, se generan radicales libres y mutaciones que desencadenan una agresión al núcleo de las células, estos son factores promotores de enfermedades como el cáncer. Investigaciones científicas han concluido que no se conocen ingredientes en los protectores solares que podamos considerar seguros. La piel es un órgano de desintoxicación y no se aconseja taponarla con aceites petroquímicos, los cuales saturan las células, y ahogan las membranas. La piel es un órgano con la facultad de purificar el cuerpo, y no debemos transmitirle intromisiones químicas.

Si por algún motivo la piel recibiese un exceso de exposición al sol, se puede aplicar tópicamente la sábila o el aceite de coco. El aceite de coco es el aceite propio para el bronceado así como también para resguardo del sol. El consumo regular del aceite de coco hace que la piel contenga las maravillosas grasas saturadas de cadena media, (el ácido laúrico, caprílico y cáprico) estas delicadas mantecas de palmas nos protegen la piel de los daños causados por los rayos ultravioleta.

Hay maneras inocuas y elementales de protegerse del sol, la vestimenta, los sombreros y las sombrillas, y también no exponerse al sol directo por más de 30 minutos, entre las 11am y 2-3 pm.

Si bien es cierto que el abuso del sol es sin lugar a duda perverso y maligno, debemos apreciar que una mesurada exposición al sol de 20 minutos es una inigualable medicina. A partir de los sesenta años de edad la síntesis de vitamina D se restringe, por lo que las personas mayores deben procurar un especial cuidado y no dejar de exponerse y rejuvenecerse con el sol.

Entre las diferentes virtudes que ofrece la vitamina D, está presentar una excepcional actividad antitumoral. Se estima que dos terceras partes de la humanidad no reciben suficiente vitamina D. El común de la sociedad convive bajo el techo de su casa, son 40 horas de la semana laboral que realiza faenas bajo la sombra de la fábrica u oficina, y cuando sale a la calle y no está cobijado bajo un transporte público, sólo expone la cara y manos al sol, que es menos del 5% de la superficie de su cuerpo. Es importante exponer la piel, el sol no asegura absorción de rayos ultravioleta B, por ejemplo, envueltas en velos, las mujeres de arabia saudita, que practican purdu, presentan las más severas deficiencias de vitamina D.

Hoy en día estamos iniciando una prodigiosa campaña informativa sobre los beneficios de la vitamina D para combatir el cáncer. El dos veces premio Nóbel Linus Pauling, con singular pasión promovió la terapia de mega dosis con la vitamina C, tristemente ahora se conoce que después de sus profundas investigaciones se equivocó por tan sólo una letra. Todo paciente con cáncer debe exponerse al sol como mínimo dos veces al día por un lapso de 20 minutos. Estudios epidemiológicos señalan que la incidencia del cáncer recrudece conforme nos alejamos de la franja ecuatorial. Ciudades sombrías y nebulosas tienen mayor incidencia de cáncer y depresión. El Norte de EEUU padece más cáncer, suicidios y otras enfermedades degenerativas con respecto al más soleado sur del país. Las muertes por cáncer de vejiga, colon, ovario y próstata son cuatro veces más comunes en el norte de EEUU.

Eximidas de pudor las mujeres pueden considerar exhibir los senos al sol para así reducir el riesgo de cáncer de mama. En Nebraska se hizo un estudio con un grupo de mujeres mayores de 55 años que tomaron 1100 ui de vitamina D en cápsulas, durante 3 años, con respecto al grupo control mostraron un riesgo general de cáncer 77% inferior.
La luz ultravioleta tiene dos espectros UVA y UVB. La luz UVA, tiene una frecuencia de 320 a 400nm, debido a la absorción en la capa de ozono atmosférico el 98.7% de la luz UV que ingresa a la tierra es bajo la forma de UVA. Por otro lado, la luz UVB es la que necesita el cuerpo para sintetizar la vitamina D, tiene una frecuencia de 290 a 320 nm. Lo paradójico es que la mayoría de protectores solares nos protegen de la UVB y son menos eficaces para protegernos de la más peligrosa luz UVA, que es la frecuencia de UV más relacionada al cáncer. Hoy se sabe del efecto poderosamente antitumoral de la vitamina D3, entre tantos beneficios la vitamina D es un inigualable protector contra el temido melanoma de piel. ¿Será posible que los protectores solares, dejando de lado sus dudosos componentes, estén en efecto entorpeciendo que el cuerpo ejerza su capacidad de sintetizar las hormonas que nos protegen del cáncer?

En pocas palabras la exposición mesurada e inteligente al sol nos protege del cáncer, mientras que los protectores solares con la extendida y oculta carbonización que propician son prácticas antitéticas e incompatibles con la salud.

Con fogonazos naturales el sol aguijonea las glándulas y hace que descarguen unas exquisitas secreciones para la felicidad, las gónadas también liberan unos fluidos ambrosianos que ningún afrodisíaco logra aventajar. En celebración privada en la noche compartimos y gozamos los fluidos de las glándulas que fueron entibiadas en una previa cocción durante el día. Un cuerpo que le huye al sol, es como un escarabajo que vive en grutas oscuras, está destinado a una coexistencia parasitaria y a marchitarse con sus glándulas decrépitas y resecas.

Galileo fue un hombre fascinado por los satélites de Júpiter y las misteriosas manchas solares, con su telescopio proscrito de lentes ahumados observó el sol y a través de su retina taciturna transitaron rayos solares que luego iluminarían sus geniales neuronas. Otros hombres, igualmente extravagantes, fueron y son imantados por la radiación solar, tan es así que su oficio ahora es profesar el evangelio de la absorción de energía solar. El maestro Hira Ratan Manek, practica sun gazing desde hace 40 años, la contemplación del sol. Los rayos del sol pasan por la ventana de la retina y el nervio óptico, así las células nerviosas de la corteza cerebral y luego todas las células del cuerpo se cargan de energía fotovoltaica. Con el sol los fotones hacen chispear de satisfacción a las células, y como es energía disponible se mengua el hambre. Al parecer el sistema nervioso autónomo es vegetativo y acaso también vegetalista, hace una singular fotosíntesis o efervescencia de cargas eléctricas de las neuronas. El sol provoca una singular estimulación celular, un playazo interno de toda nuestra anatomía.

Durante por lo menos unos 30 años el oficialismo ha inculcado una cultura de alarma y desconfianza del sol. Con la sensatez de saber que la helioterapia no es comerciable, pero las cremas anti solares si, fraguando la ciencia participan en estas “campañas informativas” las transnacionales. Es difícil encontrar una revista magazín que no esté aceitada con un reportaje sobre la piel, el cáncer, los bloqueadores solares y las cremas humectantes.

Con mayor rigor científico, hoy en día los altos investigadores especializados en la Vitamina D observan que la humanidad padece de falta de exposición al sol, (cerca del 85% de la población) se estima que sólo en EE.UU. podría prevenirse entre 200 mil a 300 mil casos de cáncer al año, si los niveles de Vitamina D en la sangre fueran normalizados, pero no es sólo el cáncer que se previene con esta Vitamina, también las enfermedades auto inmunes como esclerosis múltiple, artritis reumatoide, Alzheimer, enfermedades al corazón y la osteoporosis.

En los últimos 100 años nuestra exposición al sol ha disminuido notoriamente mientras que la incidencia de cáncer de piel ha incrementado. Este dato nos abre interrogantes. El riesgo de cáncer de piel quizá ha sido algo dramatizado. Se calcula que por cada caso fatal de cáncer de piel debido a un abuso de ultravioleta hay más 200 que mueren de otros tipos de cáncer por insuficiencia de UV, y niveles ínfimos de vitamina D.

Ciertamente la peligrosa insolación incrementa el riesgo de melanoma, pero la exposición moderada al sol reduce el riesgo de melanoma en un 15%. Más aun niveles bajos de Vitamina D predicen el riesgo de contraer melanoma, y los pacientes con melanoma que se exponen al sol tienen una mayor longevidad. Las personas que viven y trabajan bajo techo son las que más padecen esta enfermedad. Los rayos UVA son más poderosos y pueden pasar la barrera de vidrios y ventanas, cosa que no pueden hacer los rayos UVB. Por lo tanto, en una casa u oficina iluminada con luz natural estará llena de rayos UVA pero nada de los imprescindibles rayos UVB. El melanoma es producto de una combinación de exceso de exposición a los rayos UVA combinado con una deficiencia de vitamina D. La vitamina D modula los genes y es también el antídoto contra las anormalidades producidas por la luz ultravioleta A.

Después de exponerse al sol es muy importante esperar una media hora, y no bañarse con jabón el cual remueve la vitamina D que aun está en la piel.

Los protectores solares introducidos en 1988 son responsables de la actual epidemia de deficiencia de vitamina D. Desde esa fecha se incremento el cáncer de piel, debido a las creencias inculcadas actualmente, puede parecer una declaración iconoclasta en exceso decir que el sol nos protege del cáncer. Por desgracia a partir de un factor de protección solar #8 se reduce la vitamina D en 97.5% y un factor #15 lo reduce en 99.99%, será verdad decir que estas cremas nos protegen del cáncer cuando sabemos que:

Maneras en que la vitamina D combate el cáncer1. Aumenta diferenciación celular
2. Aumenta la apoptosis o suicidio de células malignas
3. Baja la proliferación de células malignas
4. Reduce el potencial metastásico
5. Reduce la angiogénesis

Los datos demuestran que la vitamina D es un potente anticancerígeno y un exquisito regulador inmunitario. Aunque muchas de esas propiedades se manifiestan sólo cuando la concentración sérica de la vitamina D es superior a la media de la población.”

Revista Scientific American enero 2008 Luz Tavera y John White Investigadores Phd de la Universidad de Harvard
Hoy se sabe que la “vitamina solar” es una quimioterapia natural para las células del cáncer, esta vitamina actúa como regulador del crecimiento celular. Estudios en laboratorio, en animales y epidemiológicos, muestran que la deficiencia de vitamina D, está ligada a los cánceres más frecuentes, cáncer de mama, próstata, colon y piel.

En el cáncer la Vitamina D bloquea la capacidad de división de las células tumorales, alterando la función de genes implicados en esta enfermedad. Ahora bien el exceso de luz UVB altera el DNA de las células dérmicas y aumenta el riesgo de convertirse en células cancerosas.

Cuatro fotones de UVB se combinan con una molécula de colesterol llamada 7´DHC para crear la llamada vitamina D3. Casi no hay defectos metabólicos conocidos que impidan la activación de la Vit D3. Por otro lado, la vita D2 es sintética, es usada en lácteos y como suplemento es menos eficaz. Si se consumen suplementos de vitamina D, debemos asegurarnos que sean en la presentación de Vitamina D3. En general no es recomendable tomar lácteos que han sido suplementados con Vitamina D, ya que se dañan las arterias, se exacerba la peroxidación lipídica con la xantino oxidasa producida en la homogenización de la leche.

Entre las virtudes de la Vitamina D o calciferol está reducir la Proteína ¨C¨ reactiva, un indicador del grado de inflamación crónica en el cuerpo. Dosis mínimas de Vitamina D pueden bajar la inflamación hasta en un 25%. Se ha encontrado que casi todos los pacientes con enfermedades crónicas, tienen a la par severas deficiencias de vitamina D.

Un claro ejemplo, son las enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide, Alzheimer, esclerosis múltiple, y diabetes juvenil. En todas estas enfermedades aumenta su incidencia conforme disminuye la concentración sérica de vitamina D.

La vitamina D activada en la glándula adrenal regula la tiroxina hidroxilasa una enzima necesaria para la producción de la dopamina, epinefrina y norepinefrina. Esto explica como la deficiencia de vitamina D, propicia la depresión y fatiga. Concluyentemente, y sin acudir a bibliografía alguna, todos sabemos que un poco de sol nos alegra la vida.

Fuentes de Vitamina D1. Yema de huevo un huevo 20 ui de Vit D2
2. Productos lácteos enriquecidos un vaso 60 a 100 ui de D3 o D2
3. Atún cocinado 100 gr 200 a 360 ui de Vit D3
4. Aceite Hígado de Bacalao 1 cda 1360 ui de Vit D3
5. Hongo Shitake 100 gr 1600 ui de Vit D2
6. Exposición al sol, en tez clara 20 minutos 10,000 ui D3

En conclusión la vitamina D es un modulador genético, un regular de la inmunidad, un antibiótico, una medicina para la felicidad y la sexualidad. Mucha gente se acostumbra a vivir enferma, la felicidad, el amor, y un remedio gratuito le resulta sospechoso o quimérico. La increíble revelación es que la espontánea caricia del sol y su nutriente, el más potente del mundo, son gratis. Tampoco ni un centavo les cuesta este texto, mi alma lo paga.

Todas las enfermedades, más que enfermedades son fundamentalmente sanciones por haber partido de la fuente. Si todos los movimientos que transcurren en nuestro planeta le buscamos un origen, siempre llegamos al sol. Radiante y con gran expansión el sol no sabe lo que es la sombra ni la enfermedad, su oficio es brillar sin descanso y a grandes risas.

Para que la cura sea completa, no basta ver la anatomía palpable del enfermo, su sangre también debe encenderse con el sol. En las hierbas hay jugos verdes, como si fueran aguardientes condensados, todo alimento es en esencia sol emplastado, luz atornillada, luz amasada hasta moldearse en un plátano maduro, o una papa, que es un pedazo de sol bajo la tierra.

Tomada la decisión de curar, y una vez pedido permiso, es fundamental curarse desde lo más alto. Los remedios no pueden ser solamente remedios, sino son aguas extraviadas en un cuerpo que anda sin orden o conocimiento. El sol ordena y empareja los genes y la mente, despierta la sangre y transforma la conciencia.

Nota 1:
Cuando se ha expuesto que la hoja de coca tiene una admirable concentración de calcio, y que no se conoce fuente de calcio que la supere en este mineral, (2097 mg de calcio por 100 gramos) y aun cuando sabemos que su calcio tiene buena bio-disponibilidad para las personas con osteoporosis, los fariseos y dudosos moralizadores de CEDRO, con su equipo de investigadores allegados, han concluido que el calcio de la coca es inservible porque no contiene vitamina D. No son necesarios los comentarios porque la ignorancia tiene su brillo propio.
Nota 2: Cuándo tomar sol.
Cuando el sol está cercano al horizonte hay mínima concentración de UVB y máxima exposición de luz UVA. Para sintetizar vitamina D debemos exponernos al sol en las horas cercanas al medio día, entre las 10 y 2pm, que es cuando hay la máxima densidad de rayos UVB. A estas horas solo necesitamos el plazo de tiempo más corto, unos 20 minutos por lo general es suficiente. Hay que tener mucho cuidado de no exponer la piel por más tiempo, una vez llegado a este tiempo el cuerpo no producirá vitamina D adicional y el sol causara daño y deterioro a la piel. Mientras más blanca la piel menor debe ser el tiempo de exposición al sol.
Una regla a seguir:
Si tu sombra es más corta que tu tamaño entonces estas produciendo vitamina D
Si tu sombra es más larga que tu tamaño no estás produciendo Vitamina D.



Bibliografía:
Jablonski, Nina. Chaplin George. Evolución del color de la piel humana. Revista Investigación y ciencia. Diciembre 2002.
TAvera, Luz. White, John. LA vitamina Solar. Revista Investigación y Ciencia Enero 2008.
Puchacz E, Stumpf WE, Stachowiak EK, Stachowiak MK. Vitamin D increases expression of the tyrosine hydroxylase gene in adrenal medullary cells. Brain Res.Mol.Brain Res. 1996;36:193-6.
Hayes CE. Vitamin D: a natural inhibitor of multiple sclerosis. Proc Nutr Soc. 2000 Nov;59(4):531-5.
Grant WB An ecologic study of dietary and solar ultraviolet-B links to breast carcinoma mortality rates.Cancer 2002 Jan 1;94(1):272-81
Wortsman J, Matsuoka LY, Chen TC, Lu Z, Holick MF. Decreased bioavailability of vitamin D in obesity. Am J Clin Nutr. 2000 Sep;72(3):690-3
Braun MM, Tucker MA. A role for photoproducts of vitamin D in the etiology of cutaneous melanoma? Med Hypotheses. 1997 Apr;48(4):351-4.
Gloth FM, III, Alam W, Hollis B. Vitamin D vs broad spectrum phototherapy in the treatment of seasonal affective disorder. J.Nutr.Health Aging 1999;3:5-7.
Segall JJ. Latitude and ischaemic heart disease [letter]. Lancet 1989;1:1146.
Williams FL, Lloyd OL. Latitude and heart disease [letter]. Lancet 1989;1:1072-3.
“Mientras no hayas establecido una conexión con la fuente, el sol, tu amor será inferior, un amor animal, pero una vez que tengas esta relación con el sol comenzara a ser más elevado y mas impersonal. Entonces si deseas amar a un hombre o una mujer, hazlo, pero si quieres estar plenamente satisfecho debéis primero ir y buscar el amor en su fuente. Es el amor cósmico, impersonal del sol, por lo tanto el que actúa y ennoblece el otro tipo de amor. Una vez que hayas encontrado la fuente, nunca serás capaz de amar de la misma manera, cuando estés con tu esposo o esposa, bendiciones, corrientes y rayos tan beneficiosos y luminosos fluirán, que tú mismo vivirás sobrecogido.”
OmraamMikhael Aivanhov

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